Ruinas

Y si falta el amor ¿qué nos queda? Las ruinas de un templo en el que ya nadie reza; la cera de una vela que ha consumido sus últimos ápices de mecha; las cenizas de un fuego que ardía más que Galicia estos últimos días.
Se nos escapa la vida con cada declaración de independencia emocional y no nos damos cuenta. Buscamos jaulas de las que poder liberarnos pero a las que volver cuando el alcohol se haya acabado. Y ahogar todos esos sentimiento en la ultima botella de tequila, hasta que el hígado gane el pulso al corazón -o a la razón-.
Amor. Confundimos presumir con disfrutar, y así nos va. Porque vaya risa con la brisa de las malditas mariposas que aletean sus alas cada vez que te mira. Y que pena. Los besos de despedida que terminan; no romper la regla de las tres citas; que celebremos el amor sólo una vez al año.
Que no busquemos el placer sino el orgasmo.