LOCA

No te enamores de una loca. Cualquiera te acelera el corazón, pero solo ella te hará perder la cabeza. La cordura, la certeza, la razón. Y que arda Troya si ella lo desea. Porque nadie la ata y eso te libera de toda condición. No trates de cortar sus alas o frenar su caída en picado cuando no se abra el paracaídas. Sus aviones no se estrellan, los boicotea por voluntad propia. No cree en finales -ni principios- felices, así que tampoco los busca ni los espera. No te ralles.

Creerás tenerla mientras te enreda entre sus piernas color canela y arropa con sus sábanas de seda. Ya no hay vuelta atrás cuando le acaricias la melena. Estás perdido. Caerás rendido a los pies de su laberinto de idas y venidas. Una espiral de locura que culmina en sexo sin mesura y llamadas perdidas. Y sucumbirás al caos cuando no sepas quién la recoge en sus salidas. Te colarías en el mundo de los sueños para sacarla de todo pensamiento, excepto el tuyo: <<porque es mía>>, decía.

Te has creído dueño del aire y ahora, acaricia tus manos mientras se te escapa dulcemente entre los dedos.