Como marionetas nos encontramos en el centro de la ruleta. Y rueda, la bola juega a su antojo, a su manera. Negro, rojo. Da igual si falla o acierta, no eres partícipe del juego pero toda decisión te afecta. Mero observador sin el que no habría maqueta, así que cuando aumenta el riesgo te revelas. Qué mas da(s), sólo interesa la pasta gansa que el jugador desembolsa en sus apuestas.
