Tres cigarros al día para controlar la ansiedad y un café que me devuelva las ganas de empezar. He rozado muchas veces la autodestrucción. Huracanes han asolado mi corazón, pero aquí sigo, no siempre por una razón. Porque no le veo sentido, quisiera decir que a nada, pero pienso en todo y me
repito. Noches en las que retorcerme sobre mí misma, igual que mis pestañas buscando la mejor posición, no sirven para encontrar un sueño conciliador. Ojeras cubiertas por un sutil bronceado, cada mañana bendigo su existencia al sol. Que me da el calor que necesito y la vida que no siempre vivo.
Te digo que no te vayas, que te necesito, mientras contemplo mi reflejo en el espejo.
Estaba sola en la habitación.
