Una rosa sin pétalos

Reflectan sobre el tallo de su espalda arqueada los rayos de luz que atraviesan la ventana. Y se retuerce sobre sí misma, envuelve su cuerpo con sus manos -a pesar de que es verano- frías. Vuela con el viento, incapaz de echar raíces en ningún suelo. Revolotean las abejas desesperadas por catar su néctar. Ingenuas, hay flores que no pierden sus pétalos por cualquiera. Cuando la alcanza el sol florece como si cada día fuese primavera. Irradia vida. Que putada que tenga que salir a joderlo todo la maldita luna. Demasiadas idas y venidas. El desgaste la marchita, como una rosa sin agua, como una bailarina sin danza, como un corazón que no ama. Perece, muere.