Hay domingos que saben a 2009 y sus conversaciones hasta las cuatro de la madrugada. Por un momento me parecía estar mirando por la ventana de mi habitación y ver, por casualidad, el reflejo de mi sonrisa en el cristal. Quién diría que ibas a sanar el corazón que había hecho añicos mi primer amor. Infinitas noches en vela o tardes sin dormir la siesta. Puedo asegurar con total firmeza que nunca he gastado mejor mis horas en vela. Intercambios de sueño por felicidad. Completabas la pieza del puzzle que faltaba, me dabas la vida que necesitaba y, sobretodo, me enseñaste a ver que mis rarezas eran el complemento que mejor me accesorizaba.
Pero las cosas cambian. Te fuiste y te llevaste contigo un pedazo de mi vida y a mi no me dejaste nada, excepto las ganas. De expresar lo que siento, de verte otra vez, de decirte que, sinceramente, te echo de menos y que, aunque pasen los años, tu ausencia sigue doliendo. Cambiaste y me cambiaste. El jueves me pareció vernos pero ya no pudimos reconocernos. Ahora, ¿qué queda? Te miro y no te veo, nos rozamos y no te siento. La ironía de extrañarnos a ser dos extraños.
Tantas noches intempestivas compartiendo las verdades más intimas, desnudando mi alma, haciéndome mas tuya que mía. Le hiciste el amor a mi corazón y te follaste con rabia mi dolor. Sanaste las penas y te marchaste. A veces apareces en mitad de la noche como un sueño, un espejismo en el desierto de mis sentimientos que se desvanece como la arena entre mis dedos. Las promesas que no cumpliste se las llevó el tiempo y con él marchó tu recuerdo.
Sólo quería que te quedaras, ahora ya no queda ni eso.
Tantas noches intempestivas compartiendo las verdades más intimas, desnudando mi alma, haciéndome mas tuya que mía. Le hiciste el amor a mi corazón y te follaste con rabia mi dolor. Sanaste las penas y te marchaste. A veces apareces en mitad de la noche como un sueño, un espejismo en el desierto de mis sentimientos que se desvanece como la arena entre mis dedos. Las promesas que no cumpliste se las llevó el tiempo y con él marchó tu recuerdo.
Sólo quería que te quedaras, ahora ya no queda ni eso.
