Aún barro y arrastro los restos del pasado, así que creo todo lo que dicen. Necesito pensar que hay algo bueno en mi, tal vez no sea así. Conversaciones insustanciales, el clásico "copia y pega", fotografías con poca ropa que los embelesan. Sin pensar, te lanzas a los brazos del primero que quiere levantar tu falda un rato. A todos nos apetece un aquí te pillo aquí te mato una vez al mes, pero no llena, claro.
Cada mañana te cuesta levantarte, dormida no se nota tanto el vacío. A pesar de que escuchas la brisa que rompe contra la persiana, te falta el aire. Después del primer café te llega un mensaje "¿hoy a qué hora, monada?". Y rompes a llorar. Lanzas la taza contra la pared y esperas que el dolor se desvanezca en mil pedazos -no lo hace-. Quieres gritar, correr, beber, o todo a la vez.
Te miras en el espejo constantemente, pero sigues sin saber quién es. El reflejo de lo que algún día pudo ser inocencia convertido en deseo y perversión, ¿qué te han hecho? Te seduces con la mirada mientras bailas contigo misma. Porque eres esa chica, la que va sola al baile pero al acabar tiene diez llamadas perdidas. Qué ironía. La fiesta empieza sin ti pero eres tú quien la termina.
Lo llamas independencia porque soledad queda muy feo. Lees poesía e imaginas que alguien te la dedica. Como si fuera posible que alguien quisiera ver más de ti que lo que cubren tus medias de rejilla. Nadie quiere comer contigo si el postre no viene incluido. Te sientes hueso y carne a merced de los perros sarnosos que quieren alimentarse.
Yo elegí esta vida, "recógeme a las seis en la Quinta Avenida".
