Incapaz de sentir nada. Tomo bocanadas de aire frío para volver a congelar lo que alguien deshizo. Prefiero estar sola a destrozar otro humilde corazón. Me merezco lo que tengo. Soledad. Viuda Negra que tiñe de dolor el camino que pisa. Arrastras decadencia y desolación pero, como no, exiges que te quieran hasta arrancarles de su pecho el corazón. Egoísta. Destruyes todo lo bonito que creas. Vives en un continuo espacio-tiempo, cerca del averno. No te la juegas. Siempre alerta, siempre segura, siempre tu misma. La compañía asusta a las puertas del infierno ¿y si te sueltan?
Así que vuelves a vestir al príncipe con tus colores, los que ya conoces. No desconfías de él sino de tu sombra. Lucifer te arropa. Sabes como juega tu mente pero eso no te hace dormir por las noches. Al alba solo estás tu, solo tu, sola. Conoces tus miedos y por eso los ves como poemas, así consigues que sepan a poesía tus penas. Temes que comience la nueva partida y que no este él para protegerte. Temes que no lo sepa. Que le necesitas. Temes que no se entere. Que le quieres. Ahora y cada día. Tan enganchada que amas hasta a su ausencia. Por él caminarías sobre roca fundida. Nicotina, éxtasis, heroína. Llámalo amor, llámalo vida.
Yo mataré a los monstruos por ti, por mi, quizá algún día por los dos.
